Pecados del supermercado: ¿Puedes resistir a la tentación?

[share title=”Compártelo” facebook=”true” twitter=”true” google_plus=”true” linkedin=”true” email=”true”]

Acabo de tirar a la basura 200 gramos de mortadela… Sí, lo sé. Eso está muy mal. ¡La comida no se tira! Pero, si ya le ha salido pelito… tal vez sea el momento, ¿no?

Podría perfectamente echarle la culpa al charcutero del súper. Yo iba a por lomo y salí también con mortadela (que por cierto, no acostumbro a comer). “Esta mortadela es de Bolonia, nunca solemos traerla y… ¡mira, mira! Hoy, además de tenerla, la tenemos en oferta. Porque ojo, que cuesta 5€ el kilo y hoy lo tenemos a 3,10€”

Creo que mi cabeza localizó rápidamente el ahorro y… “Venga, pues ponme 200 gramos, para probarla”.

De esto hará ya dos semanas. Y ahí seguía el paquetito de la mortadela. La noche de aquel día lo abrí para probar una loncha pero, la verdad, es que ya no me he vuelto a acordar ni de que estaba. Ha tenido poco éxito, la verdad (que yo no digo que esté mala, pero lo siento, soy más de lomo ¡je!)

En este caso, es como si hubiera tirado 0,62 céntimos a la basura. Tampoco es una cifra alarmante, lo se. Pero, ¿cuántas veces habré comprado cosas que he acabado tirando? Ese horripilante impulso de comprar por comprar… ¡Al final es como ir tirando céntimos por la vida como si fueran caramelos!

Así que he decidido que ya no más compras innecesarias en el súper. La clave está en mentalizarse, saber a lo que vamos y salir con aquello a por lo que íbamos. NADA MÁS. Y para ello, en los últimos días que he frecuentado el supermercado, he estado analizándome para saber cuáles son mis puntos débiles. Los míos, y los de todo ser humano (¡que no somos de piedra y la comida nos pierde!).

Los pecados capitales en el súper

En concreto he detectado 3 pecados capitales y propuesto un plan de estrategia anti-compra para cada uno, así que hoy, me gustaría compartirlos contigo:

1. El gusanillo

El peor error del mundo mundial, es acudir al supermercado con un poco de hambre. Es un error porque todo nos parece apetitoso, y concretamente es el peor de los errores porque, como si de una fuerza invisible se tratase, nuestra mano se abalanza ante productos que no están en nuestra lista de la compra.

Resultado: Si en la lista teníamos apuntadas 5 cosas, saldremos con varias más e incluso, con la emoción de nuestro gusanillo interior, es probable que se nos olvide hasta comprar todo lo que teníamos apuntado en la lista y que, en cambio, sí era necesario!

¿Qué hacemos con esto? La regla de oro es no acudir jamás de los jamases a comprar si no hemos comido bien antes. Porque por ejemplo, ir en ayunas podría ser un completo caos. Así que la recomendación es acudir después de la comida. Es la única forma de que el gusanillo se entretenga con todo lo que le hemos echado, y nos deje hacer la compra tranquilitos.

[magicactionbox id=”3065″]

2. Caer en el cebo

Es seguro que pequemos de “ser peces en el anzuelo” si acudimos al súper con hambre. Porque si encima de que es imposible callar al gusanillo, nos dan con la miel en los labios, la hemos liado buena.

Pero otras veces sin quererlo, también podrían darnos a probar de un producto y que caigamos en él. No siempre lo que nos dan a probar es comida, también puede ser un nuevo café con aroma a “nosequé”, cualquier producto de limpieza o un aparato que haga la comida sola. Cualquier cosa que nos muestre un vendedor con gran poder de convicción, terminará en nuestras manos si nos dejamos llevar.

Resultado: Un producto que no necesitamos y que posiblemente no tenga tantas cualidades como nos prometieron en el súper. Y lo peor, hemos gastado dinero en algo que no necesitábamos.

¿Qué podemos hacer? En estos casos lo mejor es tener la mente bien fría y no dejarse llevar: ¿lo necesito? No. Así que lo mejor será dar media vuelta y no comprarlo. Pensemos en la mortadela que acabó en la basura, y procuremos que esta estampa no se vuelva a repetir.

3. Las ofertas absurdas

Hay una cosa que me chifla. Ese momento en el que llegas a un supermercado y divisas a lo lejos de un pasillo un cartelón de ofertas increíblemente gigante en el que se puede leer “Todo a 1€”. Lo suelen hacer muy a menudo en el Carrefour, pero también lo he visto en otros establecimientos.

En estas secciones hay latas de conserva, encurtidos, bolígrafos, pilas, plantas, jabones… ¡hay de todo! Por lo que ya no vale con que el gusanillo ya venga alimentado de casa. Si no es comida, nos entrará necesidad de comprar otras cosas.

Resultado: Mi última adquisición fueron unos post-it de colores; venían un montón y, por 1 euro… una ganga de las que no se repiten, ¡vamos! O al menos, eso debí pensar yo al comprarlo. Cierto es que ni los necesitaba, ni tenían un precio de otro mundo…pero la fiebre del euro, es la fiebre del euro.

¿Qué hacemos para esquivar esta sección?: A no ser que necesites comprar un paquete de pilas, y creas que puedes encontrarlo ahí, es recomendable pasar de largo. Normalmente nada de lo que ahí aparece suele ser una auténtica ganga, por lo que es mejor seguir nuestro camino, lista de la compra en mano, y nuestro bolsillo nos lo agradecerá.

¡Eres fuerte!

Como ves, el supermercado está lleno de tentaciones que se convierten en verdaderos fastidios para nuestro bolsillo y nuestro ahorro. Y si conseguimos evitarlos, habremos conseguido ahorrar y llevar a buen puerto el objetivo de Dinaru.

Además, como siempre, en nuestros comentarios puedes contarnos las anécdotas de tus pecados en el súper. Estaremos encantados de que compartas con nosotros tus experiencias, y por supuesto, de contestarte.

[author title=”Sobre el autor”]

  1. Yo tengo un truco, que me funciona. Aparte de ir recién comido, llevar una lista en el móvil, e ir a un supermercado que conozcas bien, en mi caso el Carrefour. Si llevas la lista en papel, la lees muy rápido y vas por los pasillos mirando los laterales. Si la llevas en el movil, entre que se apaga la pantalla, y vuelves a desbloquear, que te llega un mensaje, un correo y lo lees, no miras a los lados. Y como te conoces el supermecado, vas por los pasillos a ciegas hacia donde está lo que tienes apuntado, casi sin mirar, lo justo para no chocar el carrito. Es una chorrada, pero cada pequeña ayuda es eso, ayuda. Con que haya una sola cosa que no deberías comprar y no compres por no haberla visto, ya es una opción válida. Cuando iba con el papel, cogía más cosas indebidas. Ahora voy como un zombie, pero me funciona.

    1. Jose, nos encanta tu truco, ¡nos lo apuntamos!

      Es una buena forma de ir a lo que vas sin entretenerte por todos los pasillos. Que al final siempre caen más cosas de la cuenta y así es imposible ahorrar, ¡je!.

      Agradecemos tu aportación, y esperamos tenerte más veces por aquí! 🙂

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *